Aquellos pescados de los que se come la espina son una fuente nada despreciable de calcio para nuestro organismo
Los lácteos son la principal fuente de calcio en la dieta de los europeos, sin embargo, existen otros alimentos que también contienen dicho mineral tan importante para nuestros huesos y dientes.
Entre ellos se encuentran los pescados en conserva de los que se come la espina, fundamentalmente sardinas y anchoas, que aportan por cada 100 g de porción comestible nada menos que 400 mg de calcio de fácil asimilación.
Por otro lado, estos pescados azules contienen un tipo de grasa rica en ácidos grasos omega-3, cuyos efectos en el organismo son bien conocidos: disminución de los niveles de colesterol y triglicéridos sanguíneos, menor riesgo de formación de trombos o coágulos y vasodilatación (aumento del diámetro de los vasos sanguíneos), por lo que se consideran alimentos cardiosalubles.