Ingredientes:
- 80 gr. de azúcar.
- 150 gr. de harina.
- 100 gr. de mantequilla blanda.
- 2 yemas.
- Una pizca de sal.
Preparación:
Volcar en el vaso bien seco el azúcar y triturarla en vel. máxima para hacerla glass.
Añadir la harina, la mantequilla blanda cortada en 4 o 5 trozos, las yemas y la sal y amasar en vel. 6 unos segundos nada más, para evitar engrasarla, hasta que veamos que la pasta está toda homogénea.
Sacarla del vaso. Para hacerlo con toda comodidad desenroscar la base de la máquina para que caigan las cuchillas y con las manos retirar toda la masa, tanbto en las paredes del vaso como la de las cuchillas.
Para fregarlo a continuación colocar de nuevo las cuchillas en su sitio, llenarlo de agua hasta algo más de la mitad y en vel. máxima batirlo, con o sin calor durante unos segundos.
Esta pasta sableé es tan rica en mantequilla que no se puede estirar con rodillo y, además, una vez hecha necesita reposo.
Como ahora se trabaja muy bien porque está blandita volcarla directamente sobre un molde redondo desmontable, antiadherente y bajito de 26 cm de diámetro aproximadamente y de
2 cm de alto; todos estos detalles son importante para obtener buenos resultados y trabajar con facilidad.
Ahora, como en el caso de la pasta quebrada, con la ayuda de las manos y de los dedos pegarla muy bien por todas partes al molde escogido y al reborde del mismo. Con un tenedor pincharla por todos los sitios, tanto la base como los costados, varias veces, para que luego al hornearla no se nos ahueque.
Esta masa es tan fina que se quiebra al comerla, y si no se coloca en este tipo de molde, después de horneada no se puede desmoldar con facilidad porque se rompe.
Se puede tener siempre en el congelador una pasta sableé, puesto que es fácil y rápida de elaborar y es además la base de muchas tartas. También se puede congelar ya horneada, pero en este caso habrá que envasarla muy bien para que no se nos rompa al manipular en el congelador.
Esta pasta sableé, como la quebrada a veces, se suele hornear a menudo vacía porque en muchas tartas volcamos encima la crema ya cuajada.
Una vez sacado el molde del horno, dejarlo enfríar unos minutos más, y con la ayuda de unos guantes de horno para no quemarnos, desmoldar la tarta todavía caliente porque una vez fría ya no se puede, se queda pegada a la base del bolde y a sus bordes y se rompe.
PASO A PASO SIN THERMOMIX:
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