Los alimentos germinados, digestivos y ricos en vitaminas; una alternativa a cereales y legumbres cocinados.
Cualquier semilla de leguminosa o grano de cereal puede ser germinado, aunque, los más apreciados por su ternura y buen sabor son los brotes de: legumbres (judía mungo, alfalfa), cereales (trigo, cebada) y también de berro, rábano, calabaza, girasol, lino, sésamo, etc.
En el mercado existen múltiples instrumentos para germinar semillas en casa. Todos ellos proporcionan una humedad, aireación y temperaturas adecuadas para que las semillas broten.
El valor nutritivo de los germinados se asemeja al de frutas y verduras por su contenido de agua y su riqueza en vitaminas y minerales, enzimas y clorofila. Por su composición, estimulan los procesos digestivos (resultan fáciles de digerir), son ricos en antioxidantes (vitamina C y beta carotenos) y minerales como el magnesio. Aportan muy pocas calorías (por ej: brotes de soja aportan solo 30 calorías por 100 g).
Su consumo está especialmente recomendado en casos de anemia (dada su riqueza en clorofila, con demostrados efectos antianémicos) y para personas con el estómago delicado (no toleran las legumbres cocinadas pero sí pueden consumir sus germinados, mejor tras un escaldado previo durante 1 minuto).
Son sencillos de preparar, se comen crudos en ensalada, salteados, en tortillas o formando parte de diversos platos cocinados, en cuyo caso se añadirán al final para que no pierdan sus propiedades.